El caso de Dalton Trumbo (primera parte)

1971 Johnny cogió su fusil, Dalton Trumbo


100 películas sobre la creación literaria


Seré sincera: en rigor no hay demasiadas razones para incluir esta película en esta lista, pues no toca el tema de la creación literaria más que de manera muy tangencial. Hay otros motivos por los que me veo impelida a ello: tanto la película de 1971 como la novela homónima sobre la que está basada, de 1939, son obra de la misma persona. Nos encontramos ante el caso, atípico, de una adaptación realizada por el mismo autor de la novela. Casi cualquier alegación sobre la no idoneidad o menor valía de la adaptación cinematográfica derivada de obra literaria, queda invalidada en este caso, en la que no procede. Es, por así decirlo, una rara avis en lo que concepción artística se refiere. En otro orden de cosas debo añadirse que la vida y trayectoria profesional del director (1981) y escritor (1939) de Johnny cogió su fusil, inspiró la película biográfica de 2014 Trumbo: La lista negra de Hollywood, que está, a su vez, dentro de la lista, y sobre la que deseo extenderme en otra ocasión. Empero, consideraría inapropiado hablar sobre Trumbo: La lista negra de Hollywood sin haber escrito previamente unas líneas sobre Dalton Trumbo, a quien considero una de las figuras más interesantes de la historia norteamericana reciente.


Debo puntualizar que no considero a Dalton Trumbo un autor de novelas, ni tan siquiera le considero un autor literario. Dalton Trumbo es, ante todo, un escritor de guiones de cine, un guionista, lo que pasa es que, bueno, escribió alguna que otra novela, algún que otro panfleto y algún que otro discurso. Considero que es un hombre muy bien dotado para la creación artística y también para la literaria. Como suele decirse: alguien con mucho talento. Esto no es difícil de defender: es el autor de los guiones de películas tan magníficas como Espartaco, Papillon o Éxodo y, dicho esto, poco o nada hay ya que se pueda discutir. A mi entender, Dalton Trumbo era un gran conocedor del ser humano y un mejor conocedor aún del proceso de creación artística, aunque, quizá, un gran ignorante en lo que a funcionamiento de la sociedad respecta, lo que pasa es que alegar esto último ya entraría dentro de la interpretación extraliteraria/politizada de la literatura, algo a lo que soy contraria, tal y como ya he expresado en otras ocasiones como, por ejemplo en España me duele. Dicho de otro modo: a pesar de ser un comunista, Dalton Trumbo es un gran guionista, o un gran escritor, entre otras cosas porque era ambicioso. No se conformaba, no se repetía, no era un productor de salchichas. A cada una de las historias que adaptaba o creaba, le daba un registro diferente, cada personaje que dibujaba era articulado en clave diferente. No era un autor de fórmula que repite y repite la misma novela un millón de veces porque una vez le funcionó y quiere seguir vendiendo. Al contrario: él arriesgaba y se arriesgaba, siempre conociendo los riesgos y nunca sucumbiendo ante ellos. Películas como Johnny cogió su fusil parecen escritas por otro autor diferente al de Espartaco o Vacaciones en Roma, se sienten diferentes, parecen paridas por madres diferentes. Esa es una virtud que se comprueba en sólo una minoría de artistas.


En este contexto cabe decir que Johnny cogió su fusil es una de las películas más experimentales y arriesgadas de Trumbo, lo cual es perfectamente comprensible, pues parte de una novela que es, a su vez, bastante experimental, y esto no debe sorprender tampoco a nadie, pues el punto de partida de la narración en tan desasosegante, complejo y difícil de tratar literariamente que prácticamente la única forma de hacerlo es mediante peligrosos escarceos con el surrealismo, que es una de las corrientes estéticas y formales que peor literatura ha generado. Y, hete aquí que no hay nada más aburrido e infantil que la literatura surrealista.
       No es que yo diga que Johnny cogió su fusil es una película arriesgada, experimental y difícil de trazar. Nota de Wikipedia: Johnny cogió su fusil, la novela de 1939, ganó uno de los primeros National Book Awards al libro más original del año. No sé bien lo que son los National Book Awards, pero presumo que se trata de un reconocimiento literario importante. El resto de esta entrada no proviene de Wikipedia, descuide… Yo respeto a mis lectores.


No hay forma de explicarlo gradualmente: Johnny cogió su fusil trata sobre un soldado americano de la Primera Guerra Mundial que, víctima de un obús, pierde las piernas, los brazos, los ojos, los oídos, los dientes y la lengua. Su mente, sin embargo, sigue funcionando perfectamente. La historia de un hombre rebajado a ser en un mero saco de carne inútil. La alienación total. ¿Cómo contar la historia de un hombre incapaz de hablar, de ver, de alimentarse, de comunicarse, de expresarse e incluso de saber si es de día o es de noche? ¿Cómo contar la historia de un hombre completamente despojado de cualquier libertad humana? ¿Cómo contar la historia de un filete pensante? Solamente evocar la mera posibilidad de quedarse en un estado tan angustiosamente vegetativo, da vértigo existencial. Enfrentarse a la ambición de escribir la historia de alguien que realmente haya pasado por ese inimaginable horror es, a mi entender, propio de creadores ambiciosos que se plantean retos a sí mismos. Intentar si quiera describir, verbalmente, las múltiples dimensiones del infierno en vida que supone ser despojado tan brutalmente de cualquier posibilidad de ser persona, es algo valiente, meritorio y artísticamente notable. Por desgracia, digo, Dalton Trumbo solucionó el embrollo, tanto en la película como en la novela, mediante una evocación onírica rayana con, repito, el surrealismo. Quizá no había otra opción, o él no fue capaz de verla. Ningún camino literario se ve claro del todo hasta que lo transitas. ¿Existe alguna forma de acercamiento literario a una historia tan compleja y exigente de sensibilidad que no sea a través del surrealismo? Piénsese dos veces. ¿Puede esta historia escribirse en primera persona? ¿Debe escribirse en tercera? ¿En presente o en pasado? ¿Cómo contar la historia de un hombre al que, en esencia, no le sucede nada? ¿Cómo narrar la historia de un hombre que se ve reducido a ser mero pensamiento inútil? Escribir un libro así es cualquier cosa, menos fácil.


Resulta que otra de las razones por las que he querido hablar de Johnny cogió su fusil es porque está íntimamente relacionada con otra película de la lista: La escafandra y la mariposa (2007), sobre la que también deseo escribir más adelante y que plantea un argumento similar, aunque lo soluciona de diferente manera. En literatura rara vez hay una única solución a un problema. Lo habitual es que haya varias.


Johnny cogió su fusil, la novela de Trumbo, no es una novela magníficamente escrita, pero es una novela muy interesante, muy ambiciosa y, conceptualmente, muy sugerente. Recomiendo echarle un vistazo. Johnny cogió su fusil, la película de Trumbo, no es una película magníficamente rodada, pero es una película que merece la pena ver debido a que el autor del texto original es, a su vez, el autor de la adaptación cinematográfica. Por ello, ninguna acusación de “es peor que el original” puede ser esgrimida, en este caso.
       Véanla, léanlo, y ya me contarán.

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